viernes 17 de julio de 2009

En mi habitación, tras la lluvia.

Buenas noches,

Visto que no voy a poder dormir por culpa de las fiestas, me propongo actualizar el blog. Digo me propongo por que no se si me volveré loco antes de terminar esta entrada, o por el contrario, lograre conciliar el sueño (Jajajaja, que iluso). Dejando de lado las fiestas, gracias a mis dos lectoras por el apoyo, en recompensa tratare de hacer algo para ver si la gente se anima a comentar más. La idea es ir escribiendo una historia en mi blog y dejar al final de esta, uno o varios posibles “caminos” para que la gente elija el que mas prefiera para continuar por ahí el curso de los acontecimientos. También añadir que si alguien se sale por la tangente con una idea particularmente atractiva, no solo la tomare en cuenta sino que también puede que decida continuar por ese camino en la siguiente entrega. Esto también lo hago por que me he dado cuenta que como escritor dejo bastante que desear, y me gustaría cambiar mi manera de escribir, y que mejor con unas cuantas líneas improvisadas. Bueno, sin más preámbulo, intentare comenzar con la historia, si mi cordura me lo permite. Allá voy:

“Me encontraba en la austera habitación de un cuchitril de mala muerte en medio de ninguna parte. Escribía estas líneas con el ordenador portátil que acostumbraba a llevar en los viajes largos, mientras que en el exterior se oía el repiquetear de la lluvia contra mi ventana. Era una noche perfecta para escribir cuentos de terror, la lluvia, los relámpagos y los truenos. Hace que el horror profundo y primordial, de los días de las cavernas y las cazas, aflore de nuestro subconsciente y nos deleite con su presencia en las noches frías de invierno.

Me hallaba pues, como he dicho antes entre divagaciones, escritos y monstruos, sumido en mis propios pensamientos, ensimismado completamente, sin percatarme en como la sombra de la fatalidad escalaba la pared del cochambroso motel, en busca de sangre, mi sangre.

Yo ajeno a todo, decidí descansar un rato. Así que deje mis gafas junto al ordenador encendido, y me tumbé sobre la cama a cerrar los ojos por unos instantes. Sin embargo, al parecer esos instantes se transformaron en horas de sueño pesado y lánguido. Mientras estaba en mi lecho, recuerdo que el sueño que obtuve de Morfeo fue bastante vívido.

En mi sueño, aparecí como de la nada en una especie de colegio o instituto. Tendría supongo, poco mas de quince años por lo que pude deducir de mis ropas y mis manos. Era más que un sueño, una especie de recuerdo. Allí, junto ami sentados en los pupitres, estaban mis amigos de siempre, los amigos con que lo compartía todo, toda clase de secretos, toda clase de confesiones. Había compañeros de clase con los que hablaba esporádicamente, y también algunos conocidos con los que tan solo intercambie un par de palabras de cortesía.

Gire la cabeza para fijarme en dos personas en especial, pero para cuando quise darme cuenta, ya estaba en otro lugar. Estaba en una especie de sala subterránea, que sin embargo me llenaba el espíritu de una sensación conocida y tranquilizadora, estaba sobre un colchón cubierto de sabanas de seda. De hecho, no había suelo, en su lugar estaba la cama de ensueño, como la habitación de un maharajá de oriente. Las cortinas transparentes de un color verde vivido caían a un lado y a otro desde el centro de la estancia y justo debajo me hallaba yo, viendo los frescos del techo.

Me giré a derecha y a izquierda, y me dio tiempo a discernir dos personas, no les pude ver la cara, pero sin embargo, podría decirse que sabia quienes eran, eran personas conocidas para mí.

Me levante y atravesé el marco de piedra que separaba dicha estancia con el pasillo, y cuando me di la vuelta solo había un frío muro del material antes mencionado. Me dispuse a andar, pero sin embargo, comencé a caer y caer, en la mas absoluta oscuridad, vi un filo brillando a la luz de la luna, un par de oscuros y tenebrosos ojos refulgiendo en la penumbra, y nada mas.

Desperté completamente sobresaltado, y empapado en sudor. No había mas luz que la que desprendía la pantalla del monitor. Fui al lavabo y me enjuague la cara con agua fría. He de decir que soy incapaz de ver mas allá de mi nariz si no llevo mis gafas o las lentillas correctas, así que no me percate de lo que realmente mis ojos se negaban a ver hasta que volví y me puse los anteojos.

El cuarto estaba a oscuras, pero podía ver la pintura desconchada de la pared. Parecía vieja, tan vieja como el propio tiempo. En el suelo había una capa de polvo de un espesor considerable, y el ordenador funcionaba a duras penas. Me fije en la pantalla y pude ver que alguien había escrito algo en el editor de texto, justo después de lo que había escrito unas líneas arriba. Lo transcribo a unas pocas líneas mas abajo para su comprensión:

No, yo no te traicionaré. Hasta el final será tu protector, de cerca, de lejos, y no seré benigno a tus enemigos. Tú ves, ahora, cautivas a esas furiosas: vencidas por el sueño, las vírgenes abominables, viejas muchachas de un antiguo pasado, a las que nadie se acerca, ni dios, ni hombre, ni bestia. Nacieron para el mal, ya que habitan las dañinas tinieblas y el Tártaro subterráneo, odioso a los hombres y a los dioses olímpicos. Sin embargo, huye y no te acobardes: te perseguirán a través de un vasto continente, por cualquier tierra que pise tu huella vagabunda y allende el mar y las ciudades rodeadas por las olas. Pero no te canses de pacer tu afán. Y tan pronto llegues a la ciudad de Palas, siéntate rodeando con tus brazos la antigua imagen. y allí con jueces de nuestra causa y palabras embelesadas, hallaremos la forma de liberarte por siempre de tus sufrimientos; pues yo te persuadí de matar a tu madre.

Cerré el portátil de golpe, sin embargo, lo volví a abrir y releí el párrafo anterior… No sabia que quería decir todo eso, pero sin embargo, era algo que estaba arraigado en el fondo de mi subconsciente y deseaba aflorar.

No debía dejarlo salir, aun no. Pasee la vista por mi habitación en busca de alguna pista mas, sin embargo, estaba solo.

De repente, comencé a escuchar un ruido en la ventana, como el arañar de un gato contra los vidrios, sin embargo, no podía ver ninguna sombra fuera. ¿Qué debía hacer? ¿Asomarme a la ventana, salir al pasillo o por el contrario debería quedarme quieto en mi cama, esperando levantar de mi pesadilla…?

Saludos, espero que votéis por vuestro camino, continuare la historia dependiendo de los comentarios en un par de días o tres.

Saludos

Maet

2 comentarios:

Ale dijo...

Bastante inquietante, Maet, en momentos me recordó un relato de Poe... Me pregunto qué querrás decir con las ideas para el posible final, para mí cualquier giro que tome la historia será interesante... Expectante. Saludo.

El Loco dijo...

Holap! Hacia mucho que no me pasaba por aqui jeje, asi que perdona mi abandono, pero la ultima vez que entré solo habia entrada de frikismos con los que no comulgo demasiado jajajajaja! Pero en esta entrada si puedo y voy a comentar de echo jeje.

Mmmm... relato de terror, no me sorprende jajaja!La cita me suena extrañamente (¬¬) jajajaja! Pero en lineas generales te ha quedado genial: has creado tensión, una situación incómoda y en la que cualquier cosa podria pasar... Así que felicidades y ánimo para el siguiente!! jeje! En cuanto a qué camino escoger... No se, yo creo que en el lugar del personaje iria a mirar la ventana lentamente y con cautela jeje. O me tomaría un somnífero y un analgésico y volvería a la cama, previo apagar el pc jajajaja!

Nos vemos!