Podía verlos por todas partes. En la puesta de sol, en la rápida pulsación de mi corazón contra mi pecho. Podía verlos en cada grano de maíz, en la reluciente placa que colgaba de mi bolsillo, en el reflejo argenta de mi pistola. No había manera de escapar a ellos. Todo había terminado ahora que sabía la terrible verdad que palpitaba en mis sienes. Si tan solo lo hubiéramos podido advertir. Ese maldito loco tenía razón y eso era lo que más me hacía temblar de un puro terror tan primigenio como la propia tierra.
De pronto oí un grito, mi compañero había caído presa de sus garras. Yo no sería el siguiente, ni de coña. El humo comenzó a brotar del maizal y el olor tostado de los granos quemándose.
Una imagen infernal se alzo ante mí, como un mesías de horror no esperado. Se movían sin hilos, no había ningún mecanismo que los activara. Simplemente podían recorrer la tierra libres de toda lógica que los sujetara a sus estacas de madera.
Pronto vacié mi cargador en él para darme cuenta que las balas poco podían hacer contra un puñado de harapos en movimiento rellenos de paja. No había marcha atrás.
Se me pasaron un millón de cosas por la mente cuando el filo de su guadaña oscilante comenzaba a formar un arco perfecto que segaría mi cabeza como una mazorca madura. Pero sin embargo, un pensamiento último me hizo reaccionar.
Era ella sin duda, la que me había dado fuerzas para poder esquivar a mi fatal destino. No había podido salvarla a ella en su momento, pero sin embargo podría salvar a muchos más si lograba que aquella cosa ardiera en el infierno… Aunque eso significara que le acompañaría.
Logré ponerme en pié y le lancé un puñetazo que consiguió atravesar la madera y romperla. Otro más le arranco su cabeza burlona de sus hombros de paja. Por último, una patada lo lanzo hacia donde el maíz se quemaba sin remedio. Parecía que mi pesadilla se acababa. Había terminado con aquel ser. Tenía que ayudar a mi superior, estaría pasándolo mal con todo aquel humo.
Me di la vuelta con una sonrisa de satisfacción en la cara. Mire hacia el campo de maíz y pronto mi sonrisa se volvió desesperación y horror… Mas de una docena de filos se dirigían hacia donde estaba… Sin esperanzas caí de rodillas y solo pude susurrar una cosa antes de que el fatal destino se cebara conmigo…
Susan…
Basado en las experiencias de mi personaje en dicha partida de rol...


5 comentarios:
Como se nota que se acerca halloween¡¡¡
¿que os ha dado a César y a ti con el gore, las criadillas, los higadillos...?
En fin, queda terminantemente prohibido hacer una partida de recuperación... no, nunca, never...
PD: Bonito relato ;)
Relato muy bueno... y aunque veo el panorama... ese juego apunta maneras muy buenas (babeando). Para cuando una partida??? (mira a los lados) nunca no? ok... xDD
Umm, la verdad es que no es un juego propiamente dicho, es un módulo autojugable (es decir, una partida de rol con sus propias reglas y personajes pregenerados) y aunque la verdad es que estaría muy bien hacerla, no creo que os guste, ya que el final es muy... desilusionante xDDD
Saludos
Maet
El final parece simplemente mortal jajajajajaja! Perdona que no comentara antes, como no estaba suscrito no me llegan los avisos... nunca mais jejeje! Pues la verdad es que lo que es relato si que me ha gustado mucho, jejejje, lo has clavado tio ;) En cuanto a jugarlo... creo que es tarde después de que hayamos leido esto, no? En cualquier caso, no entiendo eso delas criadillas y los higadillos, porque ni yo me pasé poniendo ni tu lo describes sino que solo lo dejas caer... jajajaj!
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